viernes, 15 de junio de 2007

El campo de golf aprobado para Carranque es desarrollo insostenible.



Ecologistas en Acción de la Sagra, ante la viabilidad que la Consejería de Medio Ambiente da al proyecto de construcción de casi 1700 viviendas y campo de golf en Carranque, quiere denunciarlo ante la opinión publica y recordar que un campo de golf supone un consumo de 10 litros de agua por metro cuadrado al día. El campo de golf de Carranque supondrá un consumo diario de 5 millones y medio de litros, todo ello en una comarca que no tiene agua y para que turistas de alto poder adquisitivo jueguen a su juego preferido. EA Sagra cree que esta autorización, a pesar de los condicionantes, es un insulto a la ciudadanía, impropio de quienes dicen defender un desarrollo sostenible. También hay que decir que 1700 viviendas puede suponer un aumento de población de 2 veces la población actual de la localidad. Una vez más la “galería” y la publicidad se imponen sobre la realidad de las cosas y el sentido común. El urbanismo depredador es insaciable.
También hay que recordar que Carranque es un municipio que todavía no depura sus aguas fecales (una parte procedente, también, de la urbanización Los Llanos del municipio de Ugena) y las vierte, a través de sus arroyos, al río Guadarrama.
EA Sagra presentará cuantas alegaciones y recursos pueda en el procedimiento iniciado para evitar este despropósito.

martes, 15 de mayo de 2007

Denunciamos la proliferación de parques y jardines insostenibles




Ecologistas en Acción de La Sagra quiere matizar las informaciones sobre las llamadas zonas verdes de las que se vanaglorian los ayuntamientos para intentar demostrar que están por el desarrollo sostenible. Constatamos que la mayoría de las veces es una falacia.
Los parques y jardines que se crean al socaire de las urbanizaciones y crecimiento de nuestros pueblos son la mayoría de las veces espacios con grandes extensiones de césped, con zonas de flores de quita y pon, con árboles y arbustos foráneos que sólo tienen un valor ornamental, muy lejos de lo que es un espacio natural con flora y fauna autóctonas, estables, en dónde se favorezca la biodiversidad y una mínima cadena trófica y se garantice un consumo de agua responsable y coherente.

El parque fluvial de Viñuelas inaugurado hace unos días en Illescas es un ejemplo de destrucción del ecosistema que allí existía. Las riberas del cauce natural de los arroyos se han “urbanizado” con cemento y piedras, se ha sembrado césped y lo que era un espacio natural silvestre (eso sí, deteriorado por la dejación de las autoridades) se ha convertido en un parque artificial.
Algo así pretenden hacer con el arroyo de Boadilla, también en Illescas, al hilo de las decenas de miles de viviendas que se quieren construir en sus alrededores.

Algo similar podemos ver en el Parque Juan Pablo II de Ugena, inaugurado en estos días. Allí se ha creado un arroyo y lago artificiales junto al arroyo del Pradillo, arroyo que unos 800 metros más arriba se ha enterrado o canalizado su cauce y se ha construido encima un colegio y más jardines.
El parque Juan Pablo II es un espacio de recreo de más de 50.000 m2, de los cuales demasiados son de césped. La flora y fauna autóctonas del arroyo se desprecian y se ajardina los alrededores; el consumo de agua previsto es desmesurado y se une al de otras grandes extensiones de césped (entrada del pueblo, parque de las Higueras) de la localidad.

En Carranque, aunque también en Illescas, Ugena y prácticamente todos los pueblos de La Sagra, la dinámica es la misma: zonas de césped con escasa vegetación autóctona y despreocupación por los espacios naturales con gran biodiversidad y valor ecológico.

Ecologistas en Acción de La Sagra no niega que estos parques están muy bonitos y seguro que los ciudadanos-as podemos disfrutarlos, pero no pueden presentarse como actuaciones de desarrollo sostenible por las siguientes razones:

. Son grandes consumidores de agua y energía. Todas estas zonas de césped juntas equivalen a las extensiones de los campos de golf.
. Han destruido, en muchos casos, biotopos y/o riberas fluviales sustituyéndolos por monocultivos de césped, árboles, arbustos y flores ornamentales e incluso hormigón, con lo que ello implica para la biodiversidad de los ecosistemas, la fauna, y las cadenas tróficas originales.
. El uso (y abuso) de pesticidas los convierte en zonas contaminadas y contaminantes.
. La vegetación plantada no es autóctona en la mayoría de los casos.
. Por todas estas razones son zonas insostenibles y contribuyen, por tanto, al cambio climático.
Ecologistas en Acción de La Sagra propone ser más respetuosos con los biotopos que existen en nuestra comarca (olivares, riberas, zonas esteparias y cerealistas, retamales, …) intentando conservarlos y recuperarlos con criterios ecológicos. Así mismo pide a los ayuntamientos que utilicen el término desarrollo sostenible adecuadamente, sin confundir a la población. Deberían saber que no es lo mismo la jardinería que la ecología.

lunes, 23 de abril de 2007

Contaminación en Carranque


Carranque: las aguas fecales del arroyo de San Blas siguen contaminando el río Guadarrama

Majuelo-Ecologistas en Acción de La Sagra denuncia una vez más el estado de contaminación que sufren las aguas y el entorno del arroyo de San Blas del Arenal, de la Puentecilla en el término municipal de Carranque (Toledo). Se trata del arroyo que nace en la carretera de Carranque a Griñón y acompaña en esta localidad a la ruta Quijote en su tramo final hasta llegar al río Guadarrama, después de recibir varios arroyos en su recorrido.
El 21-02-05 nos dirigimos a la Consejería de Medio Ambiente de la JCCM
y el 22 al Ayuntamiento de Carranque para denunciar la situación. La entonces consejera de M. Ambiente, Rosario Arévalo, nos contestó el 19-Abril 2005 manifestándonos su preocupación por el estado del río Guadarrama y adelantándonos los planes de limpieza y regeneración que la Consejería tenía previsto en la margen derecha del río, junto al parque arqueológico. Nada se ha hecho desde entonces. Por su parte, el Ayuntamiento de Carranque no nos contestó. Y ello a pesar de las declaraciones del alcalde a la prensa en donde se lamentaba de la contaminación del río Guadarrama (El País, 5-01-2003)
La contaminación del río Guadarrama en la provincia de Toledo es patente. Aunque ya viene con gran suciedad de la provincia de Madrid, ello no justifica que en Toledo no se haga nada por paliar esta situación. El soto y cuenca del Guadarrama tienen un gran valor ecológico con multitud de especies vegetales y animales que las administraciones municipales y autonómicas tienen la obligación de proteger. Es lamentable que en el tramo de la Ruta Quijote a su paso por Carranque se haya de soportar el hedor que desprenden las aguas del arroyo de San Blas del propio río, así como el trasiego y uso deportivo de motos y quads que contaminan atmosférica y acústicamente el medio y causan destrozos en la vegetación de las cárcavas del río, además de incomodar a los senderistas y turistas que acuden al Parque Arqueológico.
Los vertidos que contaminan progresivamente los arroyos de San Blas del Arenal y de Conmaleche provienen de las urbanizaciones Los Llanos de Griñon y El Pradillo (en el término de Ugena) y del polígono industrial situado en la zona, al lado de la carretera CM-4008, además de parte de las recientes urbanizaciones de la localidad de Carranque. Nos cuesta creer en las palabras de desarrollo sostenible que muchos políticos pronuncian cuando estas situaciones se dan.
Carranque tiene un entorno privilegiado en más de la mitad del oeste de su término municipal. Desde el punto de vista geológico destacan las numerosas cárcavas junto al río y las terrazas fluviales de origen sedimentario en torno al arroyo de San Blas que forman el “Cerro de la Mesa”. Además, posee numerosas zonas de retamales y tomillares, ya poco frecuentes en La Sagra, intercaladas con cultivos de cereal. Estas riquezas naturales, junto a la vegetación de ribera de las diversas corrientes fluviales que cortan este territorio, conforman un hábitat propicio para multitud de especies animales. Entre las aves: abubillas, perdices, torcaces, tórtolas, urracas, cernícalos, alondras,… ; en invierno avefrías, lavanderas, zorzales, … y en verano, codornices, jilgueros, cigüeñas y vencejos. También podemos encontrar alcaudones, autillos, mochuelos, gavilanes, lechuzas, águilas perdiceras, ratoneros comunes, …
Respecto a los mamíferos encontraremos el conejo, ratón de campo, erizos, musarañas, lirón careto, zorros y algún jabalí.
La flora más habitual, además de las retamales y tomillares, encontramos el chopo, pino carrasco, pino piñonero, almendros, encinas, majuelos, aulagas, escaramujos, zarza, esparraguera, cantueso, romero, …

Como puede apreciarse, la riqueza ecológica de la zona necesita de un mayor esfuerzo (económico y de conciencia ecológica) por parte de las administraciones locales y autonómicas para preservarla, revitalizarla y protegerla formalmente como un espacio de interés ecológico. Ya hemos denunciado esta situación en diversas ocasiones y propuesto que la cuenca del Guadarrama a su paso por Toledo sea considerada parque natural.

lunes, 26 de marzo de 2007

Valor ecológico del arroyo de Boadilla



En el término municipal de Illescas(Toledo) existe una zona protegida por su valor ecológico según las NNSS de 1998 que ahora se pretende desproteger para construir viviendas. Son más de 700.000 m2 de una gran biodiversidad. El arroyo de Boadilla, que en la parte norte del sector E-San Pedro recibe al arroyo del Pradillo y éste, un poco más al norte, al arroyo del Palo, está rodeado de zonas cerealistas-esteparias y olivares. Se da, pues, una relevante circunstancia que, al igual que en otras zonas de La Sagra, se denomina en términos ecológicos, “efecto de borde”. Esta peculiaridad ecológica supone una extraordinaria presencia de especies, pues a las ya habituales de los campos cultivados, y zonas húmedas de ribera hay que sumar aquellas otras que utilizan la masa arbórea y arbustiva (incluyendo los olivares) para su supervivencia.
La pirámide ecológica es aquí muy amplia: Los productores primarios (plantas) están formados por el olmo, el chopo, el abedul, el sauce, el almendro, el taray, el rosal silvestre, el majuelo, la retama, la zarza, el junco, las cañas, el carrizo, la espadaña, la esparraguera, las herbáceas (especialmente gramíneas) y, por supuesto, el olivo. Estas plantas permiten crear una cubierta vegetal rica en materia orgánica asimilable por los animales.
En el segundo escalón de la pirámide están los fitófagos o consumidores primarios, animales comedores de plantas. Entre los insectos cabe destacar a grillos, saltamontes y distintas especies de orugas. Entre los mamíferos hay roedores, como el ratón de campo, el topillo común, el lirón careto, el conejo y la liebre. En cuanto a aves (la mayoría consideradas de Interés Especial y exhaustivamente relacionadas en el EIA), cabe mencionar las gallináceas, como la perdiz y la codorniz, alándidas como cogujadas y terreras, palomas como las torcaces y la tórtola común y algunos fringílidos como el pardillo y el jilguero, comedores todos de todo tipo de frutillos y semillas. Mención especial requiere la avutarda, vista también por esta zona en donde busca no sólo plantas para su dieta sino también gusanos, insectos y ratones.
En un escalón más están los predadores o consumidores de segundo orden. Animales encargados de mantener a raya a los prolíficos fitófagos. Su intervención resulta eficaz y necesaria al ser los responsables de mantener el equilibrio ecológico de todo ecosistema. Abubillas, abejarucos, mirlos, ánades, oropéndolas y pitos reales se encuentran entre las aves que consumen mayor número de insectos. Otro tanto ocurre con mamíferos como el erizo, con reptiles como el galápago europeo, el lagarto y las lagartijas y con anfibios como el sapo común o la rana. También entre los propios invertebrados hay verdaderos predadores como es el caso de la libélula, mantis religiosa, el escorpión y las arañas. De los roedores se encargará la lechuza común, el mochuelo común, la estrigiforme más abundante en la zona, así como la comadreja. La culebra de escalera también cazará roedores y pequeños pájaros. El cernícalo vulgar y cernícalo primilla, ya escasos, alimentarán a su prole con insectos, roedores, pajarillos y reptiles. Todavía pueden observarse ocasionalmente sobrevolando los olivares de la zona protegida.
La culebra bastarda, superpredadora, y todavía abundante en la zona, cazará a otros cazadores.
Después, en un estrato superior se ubican los necrófagos o desintegradores, que constituyen el eslabón final de toda la cadena trófica o alimentaria. Este escaño lo suelen ocupar por derecho propio los buitres. En esta zona, como en el resto del ámbito cerealista y olivarero que nos ocupa, carecemos de éstas joyas orníticas, aunque alguna vez hemos observado muy a lo lejos alguna. Su lugar lo ocupan los córvidos. Grajillas y urracas se instalan en el escalón de los necrófagos además del de predadores y fitófagos ocasionales.
Como vemos, tras un estudio detenido de la zona, podemos identificar varios biotopos (olivar, cultivos, sotos y cauces) que interactúan de manera armónica y biodiversa para asegurar el equilibrio ecológico de esta zona protegida. Sólo nos falta que el gran predador que es el ser humano lo reconozca y acepte un desarrollo sostenible y conservacionista generoso. Eso pedimos los que amamos a la naturaleza y somos sensibles a su degradación.

Majoletas Digital... comenzamos...

Majoletas Digital comienza su andadura en formato blog, después de que la versión en papel haya estado en los buzones y tiendas de La Sagra desde mayo de 1999. Esta versión digital no la sustituye, sino que la complementa y actualiza. La versión en papel seguirá saliendo 4 veces al año (una por estación), pero los lectores-as tendrán ahora la ocasión de seguir las noticias y análisis de carácter medioambientales que se produzcan en La Sagra en el día a día.