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martes, 2 de febrero de 2010

Día Mundial de los Humedales

Río Guadarrama a su paso por Carranque (Toledo)



El 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales, fecha en que se firmó en 1971 el Convenio sobre los Humedales, a orillas del Mar Caspio, en la ciudad iraní de Ramsar.
El 2 de febrero es el Día Mundial de los Humedales, fecha en que se firmó en 1971 el Convenio sobre los Humedales, a orillas del Mar Caspio, en la ciudad iraní de Ramsar.
Uno de los principales logros de este Convenio, también llamado Ramsar, ha sido la creación de la lista de humedales de importancia internacional. Dicha lista está compuesta por 1886 humedales de 159 países con una superficie de 185.156.612 hectáreas (enero 2010).
El Estado español se adhirió al Convenio en 1982, y hasta la actualidad (enero 2010) ha incorporado a la Lista de Humedales de Importancia Internacional 63 zonas húmedas con una superficie de 281.768 hectáreas entre las que destacan parques nacionales como Doñana y Tablas de Daimiel y lagunas como Villafáfila, y Gallocanta.
Sin embargo, para Ecologistas en Acción resulta evidente la grave situación en que se encuentran la mayoría de nuestros humedales, los cuales durante siglos han sido considerados como eriales y zonas insalubres, por lo que fueron objeto de continuos planes de desecación. Concretamente en las últimas decadas han desaparecido el 60% de las zonas húmedas del Estado español, debido a desecaciones y ocupaciones producidas por la actividad agrícola, la extracción de aguas fluviales y subterráneas, los vertidos de aguas contaminadas y residuos, y la construcción de infraestructuras de transporte y urbanizaciones en sus márgenes.
La mayoría de las zonas húmedas de importancia internacional, protegidas por el Convenio Ramsar, cuentan además con otras figuras de protección (parque nacional, parque natural o ZEPA), pese a lo cual sufren graves problemas de conservación.
Casi la mitad de las zonas húmedas se encuentran gravemente alteradas. Especialmente afectados se encuentran los humedales costeros, ya que buena parte de ellos fueron en su día ocupados en las ampliaciones de poblaciones, por infraestructuras turísticas y carreteras. Pero también los humedales interiores están muy alterados, principalmente por los cultivos, ya que una cuarta parte de los humedales están rodeados de cultivos y un 20% de ellos se encuentran cultivados parcial o totalmente. Otra grave amenaza es la mala regulación hídrica, ya que casi un 10% de los humedales dependen de acuíferos sobreexplotados.
Las Tablas de Daimiel, posiblemente la zona húmeda más importante del Estado español junto con las Marismas de Doñana, y también declaradas Parque Nacional, es un claro ejemplo de las graves amenazas que tienen la mayoría de los humedales. La sobreexplotación del acuífero 23 por la agricultura, agravada por los proyectos de extender los regadios, la contaminación por aguas residuales, o la canalización del río Cigüela marcan el negro destino de esta importante zona húmeda.
Si insuficiente es el estado de conservación de los humedales de importancia internacional el del resto de zonas húmedas españolas es lamentable. La falta de protección favorece el actual proceso de degradación de la mayoría de estas zonas húmedas y la consiguiente extinción de especies.
Especies en extinción
Actualmente una parte muy importante de las especies de fauna que se encuentran en peligro de extinción dependen de las zonas húmedas. Concretamente tres especies de peces, fartet, samaruc y espinoso dependen casi exclusivamente de lagunas y marismas del levante español.
El samaruc es posiblemente el más escaso de todos los peces continentales ibéricos, estando distribuido principalmente por determinadas lagunas litorales del levante. En la actualidad una de sus principales amenazas es la destrucción de su hábitat por desecación de charcas y lagunas, igual que en el caso del fartet y el espinoso.
Las aves son sin duda el grupo más numeroso de especies afectado por la destrucción de las zonas húmedas, ya que casi la mitad de las especies que actualmente se pueden considerar en peligro de extinción dependen en mayor o menor medida de las zonas húmedas.
Especial mención merecen ocho especies de aves: avetoro, garcilla cangrejera, cerceta pardilla, porrón pardo, malvasía, águila pescadora, torillo y focha cornuda. Todas ellas se encuentran en peligro de extinción, entre otras causas por la alteración y progresiva degradación de las zonas húmedas.
La caza de aves acuáticas y la intoxicación de las aves al ingerir perdigones de plomo son otras amenazas ligadas a la falta de protección de los humedales.
(Fuente: Espartal- EA Valdemoro)

miércoles, 28 de mayo de 2008

Decrecimiento y supervivencia


El planeta está triste y herido. Triste porque las desigualdades crecen al mismo ritmo que el crecimiento económico en unos pocos de países. La economía liberal, con su globalización, no soluciona los problemas de los desfavorecidos, sino que los agrava.
Y está herido porque los informes intergubernamentales en el seno de la ONU sobre el cambio climático nos avisan de que si continuamos emitiendo gases efecto invernadero a la atmósfera al ritmo actual, el calentamiento global y las catástrofes serán inevitables.
Todos los gobiernos y empresas transnacionales parecen movilizarse (ya veremos cómo) ante el inicio del cambio climático, pero nadie mueve un dedo por el aumento vertiginoso de las desigualdades en el mundo.
Y es que ambas cosas están muy relacionadas.
Los llamados países desarrollados, entre los que España se encuentra, han saqueado históricamente a los llamados no desarrollados, que se han empobrecido. Al capitalismo liberal sólo le ha interesado y le interesa la acumulación de riqueza a través de las grandes empresas trasnacionales. Si esta economía de mercado produce desigualdades o no, nunca le importó, su único interés respecto a las clases medias es que consumamos lo que las grandes empresas producen, mientras más, mejor.
De esta manera, nos han-hemos creado multitud de necesidades artificiales que con los sueldos medios apenas podemos satisfacer. En este contexto, en este callejón sin salida, decrecer es casi una tarea imposible.
Pero, en concreto, ¿qué significa decrecer?. Pues que los países ricos nos esforcemos por:
. Consumir menos energía: menos coches potentes, más servicios públicos, menos AVEs, más tren de cercanías, menos calefacción.
. Consumir menos agua: menos césped, menos piscinas privadas, menos pozos, más riego por goteo.
. Consumir menos productos exageradamente envasados: menos envases de corcho blanco, menos plástico, más productos naturales y ecológicos.
. En definitiva, consumir de manera sostenible, pensando en el planeta, lo cual no está reñido con el bienestar.

¿Para qué? Para que los países empobrecidos puedan desarrollar niveles de vida y bienestar dignos, para que los recursos del planeta puedan abastecer a las generaciones futuras y para que el calentamiento global no destruya a medio plazo la vida en la Tierra.

domingo, 27 de abril de 2008

La seguridad nuclear bajo mínimos en el aniversario de Chernobil



Cuando se cumplen 22 años del accidente nuclear más grave de la historia, Ecologistas en Acción quiere denunciar que la seguridad nuclear española está bajo mínimos. Los recientes sucesos de Ascó I lo ponen de manifiesto, y son un ejemplo más de la degradación de la cultura de seguridad de la industria nuclear española.
Recientemente se han producido unos graves sucesos en las centrales nucleares españolas que ponen de manifiesto que la industria nuclear no se toma en serio la seguridad. Las centrales nucleares de Ascó I (Tarragona), Trillo (Guadalajara), Almaraz I (Cáceres) y Vandellós II (Tarragona) son las que han sufrido recientemente graves incidentes con el denominador común del desprecio de los protocolos de seguridad y la ocultación de los sucesos.
Para Ecologistas en Acción el suceso que ha tenido mayor repercusión ha sido la fuga radiactiva de la central de Ascó I. Este suceso se produjo en noviembre del año pasado, y fue ocultado por la empresa. Otro ejemplo ha sido la pérdida de un tornillo en la vasija del reactor de la central nuclear de Trillo, tras la avería de una de las barras de control. La central nuclear de Vandellós II, la más moderna de las españolas junto a la de Trillo, sufrió un grave suceso consistente en la ruptura de las dos tuberías de captación de aguas en 2004. Este suceso, sin embargo, venía gestándose desde 1993, en que se observaron las primeras señales de corrosión en las tuberías. Y Almaraz I sufrió a principios de este año unos sucesos llamativos en su piscina de combustible gastado: La bomba de circulación del agua de la piscina, vital para garantizar que la temperatura del agua se mantiene bajo control, se averió mientras la bomba de repuesto estaba bajo mantenimiento. El resultado fue que se evaporó agua de la piscina lo que obligó a la evacuación de todos los trabajadores que se encontraban en el recinto.
La causa común para la degradación de la seguridad que se ha producido en estos cuatro sucesos, según Ecologistas en Acción, es una falta de cultura de seguridad por parte de los empleados y una falta absoluta de compromiso con la seguridad nuclear por parte de los explotadores. La cultura de seguridad consiste en la realización de actividades en las instalaciones nucleares siguiendo a rajatabla los protocolos establecidos. En todos los ejemplos se detecta un claro desprecio por la seguridad que se ha traducido en ahorros de tiempo y dinero para los explotadores de las centrales para acelerar las operaciones de recarga o mantenimiento.
En el actual sistema eléctrico español liberalizado, todos los explotadores de centrales de producción de electricidad procuran reducir costes para hacer su fuente de energía más competitiva. Como se ve, estos ahorros dan lugar a una reducción en los niveles de seguridad de las centrales. Por otra parte se procura reducir gastos de personal mediante la reducción de plantillas tanto estables como de contrata, por lo que un número reducido de trabajadores ha de realizar el mismo trabajo.
Un elemento más, no desdeñable, es la falta de dureza exhibida durante largos años por parte del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) hacia los excesos de las centrales nucleares. A menudo se han concedido exenciones a los incumplimientos de los niveles de los parámetros de funcionamiento de las centrales. Especialmente durante el mandato del anterior CSN se concedían un gran número de exenciones a las Especificaciones Técnicas de Funcionamiento (ETF), sobre todo durante los fines de semana. El mismo CSN que autorizó reparaciones, que no eran sino chapuzas, en la central de Garoña (Burgos) en la de Zorita (Guadalajara), ya cerrada.
Además, antes de los sucesos de Vandellós II, que fue sancionada con 1,4 millones de euros, la máxima sanción jamás impuesta fue de 540.000 euros (90 millones de pesetas) a finales de los 90 a la central de Almaraz. Estas sanciones no suponen ni siquiera un día de funcionamiento de una central nuclear, luego nunca serán disuasorias para sus explotadores. A ellos les compensa, por tanto, mantener la central funcionando desafiando las reglas, aunque se les impusiera la multa más grave.
Aunque hay que reconocer que tras los accidentes de Chernobil (Ucrania) en 1986 y de Harrisburg (EE UU) en 1979, se ha avanzado en seguridad nuclear, la actitud de los explotadores de deprecio de la seguridad para reducir costes y la falta de dureza del CSN hasta la fecha, nos han conducido a una situación en que la cultura de seguridad está bajo mínimos. Estas actitudes aumentan el riesgo de accidente.
Para Ecologistas en Acción las consecuencias de Chernobil fueron tan catastróficas que lo más sensato es proceder al abandono paulatino de la energía nuclear. Y entretanto, extremar el rigor para que la cultura de seguridad de la industria nuclear minimice los riesgos hasta el cierre de las centrales.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Noticias-balance al finalizar el año 2007






Este año hemos vuelto a sufrir los mismos atropellos que años anteriores respecto a los problemas ambientales de la Comarca de La Sagra.

- A pesar del bajón en la venta de casas, los planes urbanísticos de nuestros municipios nos ofrecen más de lo mismo: viviendas insostenibles. Se nos antoja que nuestros políticos locales (y también autonómicos) adolecen de una miopía ambiental considerable. Ella se une a los tremendos intereses económico-especulativos.
Y mientras tanto, los ciudadan@s estamos como adormecidos, bien porque nos comen el coco con cualquier caramelito (poliderportivo, pista de hielo, piscina cubierta, subvenciones, excursiones, comilonas, …) o bien porque acabamos de llegar a La Sagra y con nuestro chalecito recién estrenado alucinamos y no nos enteramos de nada , dicho sea con todos los respetos.

- Los ayuntamientos continúan con su propaganda a través de caros y contaminantes boletines o revistas informativas. Propaganda porque no pretenden informar, sino darse autobombo presumiendo de lo bien que lo hacen y lo malos que son los de la oposición.
Una falta de rigor que dice mucho de la conciencia de servicio público que tienen nuestros concejales y alcaldes. Aquí corresponde recordar que nuestros queridos alcaldes y concejales están contratados y pagados por nosotr@s para que desarrollen su programa electoral. También el referido al medio ambiente. No sé si me explico.

- Carranque continúa erre que erre con su campo de golf, sus arroyos y río Guadarrama contaminados, …

- Illescas con su POM elaborado prácticamente por las promotoras que se van a forrar de lo lindo. Por cierto, el Sr. Presidente de la Diputación y alcalde de Illescas debería haberse leído su POM para evitar hacer el ridículo ante la prensa.
La voracidad de Illescas nos dejará sin agua, sin olivares, sin nuestro querido arroyo de Boadilla y su ecosistema y hará aumentar la contaminación atmosférica una barbaridad. ¿Alguien da más?

- Ugena con su peculiar atransparencia de cara a los ciudadanos y construyendo porcentualmente más que nadie porque en 10 años ha multiplicado su población por 7.
Y sus parquecitos insostenibles, también. Nuestro simpático alcalde quiere construir una ciudad de 12.000 habitantes. ¿Por qué?´. Él no lo sabe y nosotros, tampoco.

- Yeles con “no sabe no contesta” respecto a la incineración de basura en la cementera de Holcim. Creemos que su alcaldesa tiene que aprende a definirse. ¿Es pronto todavía?.

- El Viso de San Juan, Esquivias, Yuncos, Seseña (¡uy, el pocero!), Cedillo, Villaluenga, Borox, Numancia, … Nuestra Sagra no hay por donde cogerla desde el punto de vista ambiental. ¿O sí?. Dime, dime.
- Los olivos siguen cayendo en todos los términos. El desprecio por estos árboles emblemáticos es escandaloso. Nos están destruyendo nuestro entorno más peculiar y nadie se queja.

- Nos han prometido tren de cercanías pero… largo me lo fiáis, Sancho.

- Las basuras continúan aumentando en las cunetas, los campos, alrededor de las construcciones, en las vías pecuarias, en los caminos. Un desdén alucinante.

- Las podas de los árboles siguen siendo salvajes, con criterios económicos (a ver sí el año que viene no hay que podar) o de ignorancia. De esta manera los árboles pierden su porte, enferman y reproducen ramas débiles. La última ha sido en Illescas, en donde han talado un buen número de olmos, algunos con 70 años, en buen estado porque se caían algunas ramas. Ha sucedido junto al antiguo colegio de Martín Chico.

- Las campañas para sensibilizar a la población sobre las basuras u otros problemas ambientales brillan por su ausencia.

- Nuestros arroyos se mueren, están invadidos, abandonados, infravalorados. Su fauna y su flora empiezan a estar diezmadas. Los animales que vivían en este entorno se alejan o extinguen. A nuestros políticos no les interesan las avutardas, el cernícalo primilla, el aguilucho cenizo y todas las aves que frecuentan nuestros arroyos volando en libertad. Ellos prefieren enjaularlas (¡qué horror impedir a un ave volar!) y faldar de ellas en una exposición.

- En fin, a lo largo del 2007 nada ha cambiado en nuestra comarca. Los consumos de energía y agua siguen aumentando mientras nuestra querida ministra de Medio Ambiente (a la que hay que ponerle por lo menos un notable) nos dice todos los días que hay que reducir los consumos porque el calentamiento global de la Tierra y el cambio climático están a la vuelta de la esquina.
La cuestión la tratamos con cierta ironía, pero es grave, es muy grave que hagamos más caso a nuestro primo que a la comunidad científica del planeta.

martes, 15 de mayo de 2007

Denunciamos la proliferación de parques y jardines insostenibles




Ecologistas en Acción de La Sagra quiere matizar las informaciones sobre las llamadas zonas verdes de las que se vanaglorian los ayuntamientos para intentar demostrar que están por el desarrollo sostenible. Constatamos que la mayoría de las veces es una falacia.
Los parques y jardines que se crean al socaire de las urbanizaciones y crecimiento de nuestros pueblos son la mayoría de las veces espacios con grandes extensiones de césped, con zonas de flores de quita y pon, con árboles y arbustos foráneos que sólo tienen un valor ornamental, muy lejos de lo que es un espacio natural con flora y fauna autóctonas, estables, en dónde se favorezca la biodiversidad y una mínima cadena trófica y se garantice un consumo de agua responsable y coherente.

El parque fluvial de Viñuelas inaugurado hace unos días en Illescas es un ejemplo de destrucción del ecosistema que allí existía. Las riberas del cauce natural de los arroyos se han “urbanizado” con cemento y piedras, se ha sembrado césped y lo que era un espacio natural silvestre (eso sí, deteriorado por la dejación de las autoridades) se ha convertido en un parque artificial.
Algo así pretenden hacer con el arroyo de Boadilla, también en Illescas, al hilo de las decenas de miles de viviendas que se quieren construir en sus alrededores.

Algo similar podemos ver en el Parque Juan Pablo II de Ugena, inaugurado en estos días. Allí se ha creado un arroyo y lago artificiales junto al arroyo del Pradillo, arroyo que unos 800 metros más arriba se ha enterrado o canalizado su cauce y se ha construido encima un colegio y más jardines.
El parque Juan Pablo II es un espacio de recreo de más de 50.000 m2, de los cuales demasiados son de césped. La flora y fauna autóctonas del arroyo se desprecian y se ajardina los alrededores; el consumo de agua previsto es desmesurado y se une al de otras grandes extensiones de césped (entrada del pueblo, parque de las Higueras) de la localidad.

En Carranque, aunque también en Illescas, Ugena y prácticamente todos los pueblos de La Sagra, la dinámica es la misma: zonas de césped con escasa vegetación autóctona y despreocupación por los espacios naturales con gran biodiversidad y valor ecológico.

Ecologistas en Acción de La Sagra no niega que estos parques están muy bonitos y seguro que los ciudadanos-as podemos disfrutarlos, pero no pueden presentarse como actuaciones de desarrollo sostenible por las siguientes razones:

. Son grandes consumidores de agua y energía. Todas estas zonas de césped juntas equivalen a las extensiones de los campos de golf.
. Han destruido, en muchos casos, biotopos y/o riberas fluviales sustituyéndolos por monocultivos de césped, árboles, arbustos y flores ornamentales e incluso hormigón, con lo que ello implica para la biodiversidad de los ecosistemas, la fauna, y las cadenas tróficas originales.
. El uso (y abuso) de pesticidas los convierte en zonas contaminadas y contaminantes.
. La vegetación plantada no es autóctona en la mayoría de los casos.
. Por todas estas razones son zonas insostenibles y contribuyen, por tanto, al cambio climático.
Ecologistas en Acción de La Sagra propone ser más respetuosos con los biotopos que existen en nuestra comarca (olivares, riberas, zonas esteparias y cerealistas, retamales, …) intentando conservarlos y recuperarlos con criterios ecológicos. Así mismo pide a los ayuntamientos que utilicen el término desarrollo sostenible adecuadamente, sin confundir a la población. Deberían saber que no es lo mismo la jardinería que la ecología.

lunes, 26 de marzo de 2007

Valor ecológico del arroyo de Boadilla



En el término municipal de Illescas(Toledo) existe una zona protegida por su valor ecológico según las NNSS de 1998 que ahora se pretende desproteger para construir viviendas. Son más de 700.000 m2 de una gran biodiversidad. El arroyo de Boadilla, que en la parte norte del sector E-San Pedro recibe al arroyo del Pradillo y éste, un poco más al norte, al arroyo del Palo, está rodeado de zonas cerealistas-esteparias y olivares. Se da, pues, una relevante circunstancia que, al igual que en otras zonas de La Sagra, se denomina en términos ecológicos, “efecto de borde”. Esta peculiaridad ecológica supone una extraordinaria presencia de especies, pues a las ya habituales de los campos cultivados, y zonas húmedas de ribera hay que sumar aquellas otras que utilizan la masa arbórea y arbustiva (incluyendo los olivares) para su supervivencia.
La pirámide ecológica es aquí muy amplia: Los productores primarios (plantas) están formados por el olmo, el chopo, el abedul, el sauce, el almendro, el taray, el rosal silvestre, el majuelo, la retama, la zarza, el junco, las cañas, el carrizo, la espadaña, la esparraguera, las herbáceas (especialmente gramíneas) y, por supuesto, el olivo. Estas plantas permiten crear una cubierta vegetal rica en materia orgánica asimilable por los animales.
En el segundo escalón de la pirámide están los fitófagos o consumidores primarios, animales comedores de plantas. Entre los insectos cabe destacar a grillos, saltamontes y distintas especies de orugas. Entre los mamíferos hay roedores, como el ratón de campo, el topillo común, el lirón careto, el conejo y la liebre. En cuanto a aves (la mayoría consideradas de Interés Especial y exhaustivamente relacionadas en el EIA), cabe mencionar las gallináceas, como la perdiz y la codorniz, alándidas como cogujadas y terreras, palomas como las torcaces y la tórtola común y algunos fringílidos como el pardillo y el jilguero, comedores todos de todo tipo de frutillos y semillas. Mención especial requiere la avutarda, vista también por esta zona en donde busca no sólo plantas para su dieta sino también gusanos, insectos y ratones.
En un escalón más están los predadores o consumidores de segundo orden. Animales encargados de mantener a raya a los prolíficos fitófagos. Su intervención resulta eficaz y necesaria al ser los responsables de mantener el equilibrio ecológico de todo ecosistema. Abubillas, abejarucos, mirlos, ánades, oropéndolas y pitos reales se encuentran entre las aves que consumen mayor número de insectos. Otro tanto ocurre con mamíferos como el erizo, con reptiles como el galápago europeo, el lagarto y las lagartijas y con anfibios como el sapo común o la rana. También entre los propios invertebrados hay verdaderos predadores como es el caso de la libélula, mantis religiosa, el escorpión y las arañas. De los roedores se encargará la lechuza común, el mochuelo común, la estrigiforme más abundante en la zona, así como la comadreja. La culebra de escalera también cazará roedores y pequeños pájaros. El cernícalo vulgar y cernícalo primilla, ya escasos, alimentarán a su prole con insectos, roedores, pajarillos y reptiles. Todavía pueden observarse ocasionalmente sobrevolando los olivares de la zona protegida.
La culebra bastarda, superpredadora, y todavía abundante en la zona, cazará a otros cazadores.
Después, en un estrato superior se ubican los necrófagos o desintegradores, que constituyen el eslabón final de toda la cadena trófica o alimentaria. Este escaño lo suelen ocupar por derecho propio los buitres. En esta zona, como en el resto del ámbito cerealista y olivarero que nos ocupa, carecemos de éstas joyas orníticas, aunque alguna vez hemos observado muy a lo lejos alguna. Su lugar lo ocupan los córvidos. Grajillas y urracas se instalan en el escalón de los necrófagos además del de predadores y fitófagos ocasionales.
Como vemos, tras un estudio detenido de la zona, podemos identificar varios biotopos (olivar, cultivos, sotos y cauces) que interactúan de manera armónica y biodiversa para asegurar el equilibrio ecológico de esta zona protegida. Sólo nos falta que el gran predador que es el ser humano lo reconozca y acepte un desarrollo sostenible y conservacionista generoso. Eso pedimos los que amamos a la naturaleza y somos sensibles a su degradación.

Majoletas Digital... comenzamos...

Majoletas Digital comienza su andadura en formato blog, después de que la versión en papel haya estado en los buzones y tiendas de La Sagra desde mayo de 1999. Esta versión digital no la sustituye, sino que la complementa y actualiza. La versión en papel seguirá saliendo 4 veces al año (una por estación), pero los lectores-as tendrán ahora la ocasión de seguir las noticias y análisis de carácter medioambientales que se produzcan en La Sagra en el día a día.